sábado, 7 de agosto de 2010

Orgasmo durmiente

Escucho la lluvia que se estrella en la ventana, las gotas se pegan y se derriten en el vidrio, quiero embarrarme en tu cuerpo de esa forma, que no lo esperes, que simplemente me sientas lamiendo tu piel para penetrarla. Sería un buen momento para que estés aquí, pero sólo tengo mis manos.

Mi humedad me hace entender el Agua Sexual de Neruda, mi corazón está en tu tierra y mis manos en mi océano. Decido dormir para ver si así dejo de medio sentirte, mis manos no son las tuyas.

Las sábanas pesan, la ropa quema, pero no puedo dejar descubierta mi piel porque mi sexo te llora suplicando que vengas a él.

Ya me metí a la cama, pero ahora no sé si estoy dormida o despierta, porque te siento escalando por mi espalda, me desprendes de la ropa interior como el amanecer le roba la oscuridad a la noche. No quiero abrir los ojos, por que seguro tu aroma se me va a escapar de los poros, tampoco me voy a acabar de dormir, porque puedo perder la sensación de tus manos en mi cintura.

¿Me penetras o sólo me toco?

Mi humedad son lágrimas que lloran tu ausencia, o es mi sexo que celebra tu venida?

Sí mañana despierto abrazada a tu pecho o llorando tu ausencia lo sabré, ahora sólo me dejo tentar.

No hay comentarios: