Dios me dio dos manos, dos lados.
Una derecha y una izquierda,
en el medio puso un disyuntivo aparato palpitante
que late con tu sangre.
A la derecha pusiste mi religión,
con la derecha me educaste, con ella aprendí a escribir
En mis diestros dedos guardo tus arrugas.
En mi oído derecho escuche tus arrullos.
Pero en ésta mi maldita izquierda
Dios puso mi libre albedrío
Recogí antagonismo.
Forje malicia y con esta izquierda formo nuevos pensamientos.
Juzgo y castigo.
Yo pongo derecha e izquierda en mi corazón,
y con ambas manos en él, te amo cada día.
